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martes, 8 de octubre de 2013

EDICIÓN DE MANUSCRITOS (PASO 7)

El corrector ortográfico


Cuando edites tu obra literaria, usa el corrector ortográfico del ordenador. No detectará todos los errores, pero sí llamará la atención sobre aspectos dudosos. No hay que menospreciar esta ayuda. Aunque tampoco sobrevalorarla, muchas veces dejará errores garrafales en el texto y los dará por buenos, y otras veces, lo más evidente te lo señalará como error.

Esto no pretende ser un manual exhaustivo del éxito de un manuscrito, sino más bien una guía útil de errores frecuentes para escritores que empiezan. La mayor parte del trabajo debe recaer, una vez más, sobre el escritor.
 No permitas que los errores y las erratas hablen por ti. Es cierto que es prácticamente imposible generar un manuscrito libre de ellos, pero minimizar su impacto sí es posible.Haciendo que la lectura sea lo más fluida posible.

viernes, 22 de marzo de 2013

Compendio informal de consejos para el autor novel



He descubierto este interesante artículo del país.com firmado por Jerónimo Andreu. Espero que os guste y ayude en el noble arte de escribir.


 

>> Arriesgar en la creación. “En este contexto no hay que hacer lo que espera Mondadori; hay que apostar por lo que quiere uno”, asegura Fallarás. “La industria ha impuesto convenciones como novelas de entre 250 y 400 páginas, pero eso se está rompiendo. Van naciendo nuevas formas”.

>> Elegir destino. Cuanto mayor sea la editorial, más difícil es publicar. “Al filtro de calidad se le añaden lo que opinen el director de marketing, el de ventas…”, piensa Casamayor. “Los autores deben saber por qué les interesa una editorial u otra”, dice Bértolo. Sobre los agentes hay muchas dudas: son efectivos pero, sin contactos o buenas perspectivas, es difícil encontrar alguien que represente a un novato.

>> Un manuscrito limpio. “Después de acabarlo hay que leer, corregir, dejarlo que descanse en el cajón”, dice Casamayor. Nada debe quedar a la piedad del editor.

>> Sin dudas. “No nos engañemos: saber venderse forma parte de la poética contemporánea”, expone Bértolo. “Es un consejo general. Todos nos hemos convertido en viajantes de comercio”. Si un autor no cree en su obra, es difícil motivar a un extraño. Tiene que haber firmeza desde el correo que acompañe al manuscrito.

>> Paciencia. “El tempo del que escribe es diferente del que edita”, reconoce Pepo Paz. Entre tres y nueve meses le toma al editor leer un original. Y si dice sí, la espera para llegar a la librería acaba de empezar. “Yo estoy trabajando en el catálogo de 2014”, ejemplifica Casamayor.

>> Aceptar que el mundo es injusto. “Publicar en una editorial como la mía, con 15 títulos anuales, es muy difícil. Incluyo un par de noveles; tres, si estoy zumbado”, dice Pepo Paz. Incluso manuscritos considerados buenos no se publican. Casamayor: “Quien te diga que no se preocupa de las cuentas, no es editor”.

>> No aspirar a grandes tiradas. “Yo las hago mínimas, hasta de 300, porque colocar a un novel es casi imposible”, cuenta Paz. “Ofrecemos una tirada corta, pero nuestro prestigio y el trabajo de apoyo a la creación”.

>> Un rincón en la librería. Para un debut con pretensiones artísticas las posibilidades de copar la mesa de novedades son ínfimas. “Luce más una novelita de Henry James que el primer trabajo de un chico de Cáceres”, explica Casamayor. Vencer a un muerto es difícil.
>> Olvidar los periódicos. Los medios de comunicación también están en crisis. Apuestan por lo seguro y no regalan espacio. “Prefieren traducciones y clásicos. La crítica se siente más segura ante una obra ya homologada”, opina Bértolo. Fallarás ve que la venganza se puede encontrar en las redes.

>> Pero no dejar de exigir. El autor debe pedir al editor. “Que hable de correcciones y puntos de vista”, recomienda Casamayor. “Aunque seas primerizo, tienes que saber cómo van a distribuir, si habrá entrevistas…”.

>> Opción electrónica y autoedición. “Internet es una oportunidad”, cree Pepo Paz, “pero el editor certifica la calidad y aporta”. Abunda la impresión de que es más útil para calmar el ansia del autor que para difundir una obra. Fallarás sí apuesta por la electrónica sin reservas: “Es el mejor momento de la historia para publicar. El papel se vende poco y caro. Sacar libros baratos es una oportunidad para el escritor y el lector”. La editora considera que Internet puede ser también el primer paso para llegar a la librería. “Mis contratos solo atañen a la versión digital. Si el libro funciona, los autores pueden firmar con una casa de papel”.

>> Premios. Muchos son para consagrados; otros, otorgados de antemano. Pero son un apoyo alimenticio y un masaje para el ego. “Para los editores no son una referencia”, avisa Casamayor. “Y cuidado con un escritor que deforme su escritura para agradar una vez a la Generalitat catalana y otra al Consejo galego”.

>> Atentos a lo esencial. “Lo importante es el texto. No sirve que el autor te cuente que tiene muchos parientes que comprarán el libro”, asegura Bértolo. Para publicar, lo más importe es escribir. Escribir bien, y resistir. Luego ya llegará lo demás. Hasta un editor tiene su corazón. Lo dice Casamayor: “Después de dar 500 noes, un sí es un gran placer”.

jueves, 18 de octubre de 2012

TRIUNFA COMO ESCRITOR, todo lo que deberías saber.



Según un sondeo realizado , solo 3 de cada 100 nuevos escritores logran publicar un libro. Pero solo 1 de cada 100 alcanza lectores más allá de su entorno familiar. ¿Qué saben los triunfadores que usted no sabe?


Un libro no es un libro hasta que no cumple las funciones para las que se creó, es decir, hasta que el texto no se hace público, y es leído. Pero hoy en día conseguir un vehículo apropiado para realizar esto último, obtener un continente idóneo para un contenido, se ha convertido en algo tan dudoso como lanzar un mensaje a navegar en una botella.

Después de horas, semanas y meses de ardua labor, la gran mayoría de los nuevos escritores no saben luego qué hacer para que su texto se realice públicamente. Solo tres de cada cien escritores logran publicar un libro, una proporción bastante favorable si la vemos desde una perspectiva histórica, donde las posibilidades de difusión de los contenidos en la actualidad se han diversificado y hasta abaratado.

En cambio son poco conocidas las razones por la que algunos textos terminan siendo publicados. A continuación vea las más comunes características de un texto que finalmente se convierte en libro, y algunos mitos sobre el asunto. Si soporta usted el embate de las siguientes preguntas, pudiera ser de los elegidos:

1- ¿Es usted un escritor pasional o uno ocasional? Un libro puede ser un medio o un fin en sí mismo. Los escritores de ficción, por ejemplo, están entre los escritores que llamaremos “pasionales”, amantes de la belleza literaria y que escriben sin pensar mucho en el futuro de su obra. Por lo general tienen una idea poco realista de la producción y difusión editorial y son los que más fracasan en el intento de de ver publicada su obra. Un escritor ocasional, en cambio, piensa su libro con un propósito predeterminado. Generalmente es un profesional o un estudioso que su fuerte no es precisamente escribir, pero sabe lo que quiere y adonde quiere llegar con su contenido.

2- ¿Es usted vanidoso o un atrevido? Aunque su obra sea banal e intrascendente, el que escribe por vanidad hará todo lo posible por ver publicada su obra, solo por presumir de ella; son terreno fácil para timadores y su círculo de lectores siempre será limitado. Los atrevidos, generalmente por ignorancia, subestiman la envergadura de la producción literaria y su excelencia; son superficiales y tienden a hacer el ridículo. En busca de un golpe de suerte, bombardean a las editoriales con textos que casi siempre son desechados.

3- ¿Sabe si su tema caliente pronto será fiambre? Los argumentos de su libro no necesariamente tiene que ser únicos, ni siquiera novedosos, pero sí diferentes y aportar algo distinto o adicional a lo que ya está publicado. Investigue y lea todo o lo más difundido sobre los asuntos que quiere abordar en su libro para partir de ahí. Proyéctese mejor en satisfacer intereses universales o informativos de largo plazo. Muchos argumentos son modas pasajeras de una industria editorial bien engrasada, y para cuando usted termine y salga a la palestra, por ejemplo, con su historia de vampiros, su libro será, como se dice en el argot periodístico, un “fiambre”.

4- ¿Se puso bajo el fuego de opiniones sinceras? Si no desea engañarse, someta su texto o parte de él al criterio de varias opiniones independientes y desinteresadas, evitando en lo posible los aduladores de siempre. Para esto solicite la opinión de amigos que no solo le digan que está bueno o malo, sino que le expliquen también sus porqués. No intente impresionarlos en esta etapa con un diseño bonito, más bien trate de someterles un buen texto… eso sí, si no quiere desalentar a muchos, tenga cuidado con la ortografía.

5- ¿Tiene una idea clara del camino que le falta? Tenga en cuenta que un libro es un producto donde el texto es solo uno de sus componentes, si bien el más importante. El proceso editorial abarca varias disciplinas y pasos que el autor no tiene por qué dominar, pero sí conocer de manera general para tener una idea clara del camino a recorrer. Una vez escrito y antes de pasar a imprenta, su texto debe cumplir con las etapas de corrección, diseño, arte de las portadas y revisión de pruebas. Si quiere que su libro lo tomen en serio, no trate de obviar, subestimar o resolver por su cuenta alguna de estas estaciones del camino. Zapatero a su zapato. Deje que un especialista o la editorial se ocupen de todo ese trabajo complementario.

6- ¿Conoce las opciones de publicación de hoy en día? La globalización ha hecho que los autores perciban a las grandes editoriales como sus estrellas inalcanzables. Sin embargo, la industria del libro evoluciona hacia la diversificación de soportes de contenido digitales más económicos y maneras efectivas para permitir a los autores autopublicarse. En la conquista de lectores, no se trata de todo o nada. Empiece considerando desde las pequeñas editoriales locales hasta la posibilidad de publicar su texto en un libro electrónico descargable (ebooks).

7- ¿Tiene un Plan B? Todos los caminos conducen a Roma, o por lo menos varios de ellos. No se paralice con un solo plan de publicación en mente. Tenga un Plan B… y hasta un Plan C. Si como sucede con la gran mayoría de los casos, no tiene la manera de que una editorial considere publicar su libro (Plan A), tenga en cuenta la publicación por su propia cuenta, una modalidad en rápido crecimiento y que se considera una parte vibrante de la industria editorial de hoy. La mejor opción en este caso es acercarse a una empresa editorial que ofrezca paquetes de autopublicación confiables y de calidad profesional.

8- ¿Posee una plataforma de lanzamiento? Lamentablemente, hoy en día el tema y la calidad de la literatura venden pocos libros. Las editoriales confían en que sea la popularidad de los autores su mejor agente publicitario. En cualquier caso, sea que publique con una gran editorial o por su cuenta, el alcance de difusión de su libro depende de la plataforma que lo secunde. Si es un desconocido, el camino hacia las estanterías será todavía más empinado, pero tenga de consuelo que, según las estadísticas, con su segundo libro le irá mejor en este sentido, además de que le será más fácil y rentable.

9- ¿Tiene motivaciones económicas realistas? Los autores con más probabilidades de ser publicados son aquellos que esperan pocos dividendos provenientes de su obra. No porque eventualmente no los obtengan, si no porque son más realistas. Sepa que, por lo general, las primeras ediciones de autores dan pérdidas, pues es mucha la inversión que se hace y pocos los libros que se venden. En cuanto a una publicación pagada por usted mismo se refiere, la pregunta franca que debe hacerse es si está usted convencido de que su libro puede lograr que al menos 200 personas lo compren. Si la respuesta es sí, entonces recuperará la inversión rápidamente.

10- ¿De qué tamaño es su fe? Si usted que es el mejor amigo de sí mismo no está satisfecho de su obra, si no cree en ella como algo digno de tomar riesgos, cómo piensa que un editor o un lector deban hacerlo. A pesar de las dificultades, si la fe que tiene en su libro es al menos del tamaño de un grano de mostaza, es decir, si tiene el convencimiento de que se trata de un esfuerzo legítimo, podrá moverlo hacia el éxito.

Hemos rescatado este artículo interesantísimo publicado Por Jorge Julio González. en la web : www.mundocristiano.com